Ciertas historias de terror son demasiado reales, demasiado dolorosas y demasiado injustas. Managua, Nicaragua soy Carlos A. Altamirano V. Esta historia es basada a hechos reales que me ocurrieron en el estado de Managua desde los cinco años he mostrados sin números de síntomas extraños ya que puedo ver a diferentes entes paranormales así como espíritus de luz como espíritus malos (demonios) la que he vivido con esto al punto que interactuó con estos entes.
Este quinto relato es interesante, como menciono al final de la historia, pueda que suene fatuo, mas en lo personal lo que se encontró fue a una secta, no por algo la chica buscaba" en determinados lugares a personas con determinado estilo de vida y los ponía como salvadores", como alguien útil, no es la primera vez que escucho
historias de terror en ingles en pasado continuo de este tipo y no creo que sea la última vez.
Dejando aparte las fuentes tradicionales, nutridas de la cultura y la historia de los pueblos, el cuento de terror literario trata de vérselas y hacerse eco de esos espantos mucho más personales que nos persiguen y agobian por medio de las pesadillas Un cuento de terror no supone, realmente, más que un intento de recrear con fines catárticos (si bien no falta quien afirme que sádicos ) tales mundos oníricos , con todo lo de estrambótico y siniestro que contienen, si bien acatando siempre y en toda circunstancia unas determinadas reglas.
Los cuentos de terror que te harán tener pesadillas a lo largo de días y días, acá vas a poder encontrar nuevas historias para matar un sábado de tedio, también te ayudarán con tus labores para el instituto, todos los cuentos son cortos y de miedo, estamos seguros de que muchos de estos te van a hacer sentir miedo conforme avanzas en la lectura y poco a poco verás que el ocio se convertirá en hábito, y uno de los mejores hábitos que hay como la Lectura.

En una noche lúgubre y llena de ruidos extraños que solo recordarlos hacía que me estremeciera, mis amigos y yo jugábamos futbol mas en ese entonces comenzó a llover, todos se despidieron y se fueron a sus casas excepto Mireya, Pepe y que decidimos meternos a una casa vieja y descuidada para resguardarnos de la lluvia, cada paso que dábamos las maderas rechinaban cada vez más y más hasta el momento en que llegamos a una puerta que Mireya se atrevió a abrir y de súbito se sintió un frío intenso que decidimos irnos de ahí pero las puertas estaban cerradas con llave, al paso que Pepe trataba de abrir una puerta Mireya y estábamos chillando desesperadamente ¡ayuda, sáquenos de aquí!
En todos los países se ha atemorizado siempre y en toda circunstancia a los niños con los demonios indígenas respectivos, y más concretamente en los de habla hispana, con las diferentes variaciones de El Coco , el Hombre del saco , el Chupacabras y el Sacamantecas Las antiguas herejías , la larga tradición de la alquimia , las ciencias ocultas y las sectas prohibidas, inspiraron igualmente multitud de fábulas y narraciones orales y escritas, largas y cortas, unas tirando a lo educativo y benévolo y otras directamente a lo terrible; historias genuinas y desfiguradas en infinitas versiones, y dirigidas a un público en el que no se distinguían las edades.
Y yo me he puesto a pensar el pues, por el hecho de que nuestro amigo en tan preciosa noche azul y estrellada no se inclino por oír buena música y bien pudo haber sido el Lago de los cisnes por Chaikovsky que lo hubiese elevado a una inmejorable dimensión para su mente y alma al tiempo que el murmullo de las olas acariciando la arena se compatibilizan con el canto de las gaviotas amenizando esa noche de excursión que hubiese desterrado los conocidos cuentos de horror que no le dejaron el relajamiento que fueron a buscar en esa excursión.
Es imposible hacer justicia, en este sucinto recuento, a la relevancia de las obras del género del horror en la segunda mitad del siglo XX. Los maestros modernos -Stephen King, Peter Straub, Clive Barker, Robert Bloch, Shirley Jackson, por nombrar solo algunos- son tan conocidos que no necesitan introducción, y cualquier intento por historizar este período tan próximo sería vano.

Asustados, procuraron la manera de salir, pero unas sombras los alcanzaron y ahí comprendieron todo: como en una película, pudieron ver a una pequeña de unos once años jugando a la güija mientras sus papás estaban abajo haciendo caricias a su hermano, un bebé; en lo que pareciera un impulso, ella tomó un hacha y bajó a la sala donde mató a sus progenitores y hermano.